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Espacio de convivencia propio, no ajeno

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Asistir a un lugar donde las identidades remontan origen, donde lo que somos en está mundialización: se particulariza y se hace objetiva, como dicen los nahuas “donde un espejo se nos pone delante, donde surge un rostro y se fortalece el corazón”, es un privilegio. Estos lugares debemos visitarlos con alegría y habitarlos con alegre rebeldía, para compartir con uno mismo, con los ancestros y con la comunidad, compartir el júbilo con nuestros semejantes. De este modo he vivido Huapalcalco lo últimos quince años de mi vida. Sin embargo, al INAH le parece delictivo el acontecer de reuniones donde compartir aquello que somos y que hemos sido. Celebrar un recorrido guiado, escalar en las peñas del lugar, escuchar a una arqueóloga presentar el resultado de sus investigaciones es un delito. Lo anterior dicho con conocimiento de causa, porque hemos sido denunciados penalmente por hacerlo; pero eso será motivo de otro texto. Ahora me parece importante señalar que cuando la institución se hace...

Un monte sagrado, una montaña de origen, un cerro con personalidad

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Los guardianes de Huapalcalco - Victoria Akino y Alejandro Nahual Al paso de los años he vivido en Huapalcalco un sinnúmero de experiencias inscritas en mi memoria que me llevan a pensar en cómo es que habitamos los espacios simbólicos en México; en este país de contrastes, de ancestralidad, de posmodernidad, de familia, de ciudad, de ser diversos. Considero que los sentimientos profundos que tengo para con el lugar, responden a esa posibilidad que he tenido de habitarlo. La dinámica actual, invita por principio, a delimitar fronteras de lo que es el sitio arqueológico Huapalcalco y lo que no; claro que, para el mundo de las instituciones, y las leyes de los estados-nación son necesarios los limites o las delimitaciones. Sin embargo, como habitante de este territorio, desde la memoria y el sentir, los límites son neblinosos, imprecisos, innecesarios; percibo con más legitimidad, los límites que el tiempo impone, a mi memoria, por ejemplo, a la memoria colectiva para seguir y aquello qu...

Huapalcalco, el bracero ceremonial y el día de muertos

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  Está de moda, afortunadamente, hablar de comunidad , y para quienes somos herederos (al menos en parte) del pensamiento Mesoamericano, tenemos las de ganar; siempre y cuando pongamos interés por reconocer aquello que somos en lo profundo y no solo las distorsiones superficiales de la posmodernidad. En aquello diverso que es Mesoamérica, en aquello ancestral, remoto hasta la edad de piedra y más atrás, en este territorio compartido que hoy llamamos México y que yo nombraré Huapalcalco porque es donde me toca hablar, se consideró lo comunitario como eje esencial de la vida, porque gracias a eso el ser humano como cultura abandonó el cerro de origen y la oscuridad y el olvido del tiempo y tomó presencia en este espacio-tiempo. El pensamiento Mesoamericano considera lo diverso y lo comunitario como complementos generadores, y en un montón de prácticas culturales que han sobrevivido hasta nuestros días permanece ese pensamiento. Cualquier día, por el motivo que sea, estaba caminand...